lunes, 28 de septiembre de 2009

Evocación

Agazapado en el rincón más oscuro de una vieja casona, envuelto entre un denso vaivén de atormentadores pensamientos inundados de arrepentimiento, miedo y melancolía, rodeado de cuerpos inertes y mutilados, esparcidos por doquier en la inmensa sala de la vieja y tétrica casona…

-¡Antes glorioso señor!, conquiste la mas grande entre las glorias de Mul Sabbut y ahora sumido en un frío mundo de sufrimiento e impotencia, yo que camine junto a los mas grandes, que cruce armas con los mas temibles adversarios, que fui señor de bastas regiones, hoy no tengo mas valor que el estiércol de las bestias que nutre los campos.

¿Para que sacrificarse por el universo que ahora busco devorar? ¿Para que proteger a quienes ahora he de aniquilar?, nada parece tener sentido ahora…Mal parida lagartija, ella y sus engendros son intocables, inigualables, indestructibles- El mismo pensamiento recorría una y otra vez cada espacio, cada partícula en la cabeza del hibrido.

Tras la muerte del demonio Shogothot a manos de el Jerarca Sergio todo había cambiado para Jhazar “el Hibrido”, este había sido sometido a los mas despiadados y dolorosos castigos durante su cautiverio sin embargo la maldición del inmundo dragón sin nombre pesaba mas sobre sus hombros que todo el dolor provocado por los latigazos de los jerarcas, una maldición que le dejaría eternamente sin libertad, ahora era una criatura vacía, sedienta e insaciable, ahora el lado oscuro y caótico le dominaba por necesidad.

El hambre regresaba y necesitaba de almas para subsistir, era la hora de salir de moverse por los oscuros rincones de la ciudadela y buscar victimas que le saciaran y que rellenaran fugazmente aquel vacío que había dejado la maldición del inmundo.

Un oscurecido y siniestro Jhazar se movía entre las sombras hasta llegar a una escondida taberna, el hibrido es bien recibido por el olor a humo y alcohol del lugar y toma dirección hacia la barra de la taberna desde hay el tabernero le ofrece una bebida fuerte mientras llama a una de las mujeres para que le brinde compañía, al cabo de un rato y un poco de vino de por medio la mujer y Jhazar se retiran de la barra y tras haber pagado el por su compañía se trasladan por un largo y oscuro pasillo hasta un viejo cuarto, apenas llegar al cuartucho la mujer descubrió aun mas su escote permitiéndole ver al hibrido su femenina fisonomía, el Jhazar endemoniado se permitió dar rienda suelta a sus lujuriosos deseos y una vez satisfechos estos le estrangulo para después devorar el alma de la desdichada mujer, dejando su inerte y desnudo cuerpo tendido sobre su lecho, se traslado nuevamente por el largo pasillo y paso inapercivido entre la bulla de la taberna para tomar camino de regreso a la vieja casona donde dormiría el resto de la noche, apenas llegar a la casona escucho un extraño ruido, pensó que podría tener compañía así que entro mas cautelosamente de lo acostumbrado, al llegar hasta la enorme sala vio un cuervo picoteando los cuerpos putrefactos de sus anteriores victimas, el cuervo había dejado caer de su pico un mensaje, antes de que el pajarraco pudiera darse cuenta el hibrido le aplasto la cabeza contra el piso y mientras este tenia un frenético y desesperado aleteo Jhazar tomo el papiro, al leer lo escrito su semblante demoniaco se convirtió nuevamente en el de aquel atormentado y arrepentido hombre, quito el pie de la cabeza del cuervo, el animal al sentirse libre como pudo huyo por donde había entrado y se retiro volando rápidamente de aquel lugar.

-¡Como es posible que me hayas encontrado, como es posible viejo amigo, estas vivo!- Se decía para si mismo entre lagrimas un atormentado Jhazar tras leer el mensaje enviado por cuervo que tenia al calce la firma de “Rikimaru, La Sombra”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario