Todos entraron en una gran tienda que se encontraba ocupada por dos filas de sillas, solo quedaban sin ocupar la de los tres últimos en llegar, el drow se quedo de pie y comenzó a hablar a los Sombra de Luna y a Jazhar.
-Bueno, os he reunido ahora para informaros, este sera el nuevo campamento base de Sombra de Luna, ya se que estamos en el desierto y la vida aquí no es nada fácil, pero no os preocupéis, no nos faltará nada, incluso se ha comenzado a usar magia para hacer de este lugar un oasis, el desierto ha cambiado después del asunto del demonio de los mil ojos, algunos de vosotros sois nuevos aquí, así que no sabréis de lo que hablo, para ello os recomiendo acudáis a la vieja biblioteca todo se encuentra allí redactado y bien recogido por los cronistas, solo saber que mi aspecto es una de las consecuencias de lo acaecido en aquella aventura, bien os diré que estamos esperando una señal no os acomodéis demasiado de momento, pues tendremos que partir en cuanto reciba cierto cuervo, respecto de la lucha por la pluma... Seguiremos dando tanta guerra o más que la que hemos dado en otro tiempo, volverán a ondear los estandartes con el símbolo de nuestro clan, volveremos a luchar como hermanos pues eso es lo que somos y lucharemos y venceremos hermanos, nos honra la presencia de Jhazar con nosotros un antiguo hermano que pasará con nosotros unos días antes de regresar con los miembros de la Torre Defensora por un asunto que hemos de solucionar en privado Jhazar en cuanto estés recuperado hablaremos de cierto asunto, me encontraras en mi tienda es la misma que siempre ya sabes, el resto podéis asentaros en las tiendas como gustéis, en caso de necesitar alguna cosa poneros en contacto con Gascón, él os facilitará lo que sea, para reuniros conmigo decírselo también a él o a Heilor ellos se ocuparan de ponernos en contacto, de todos modos me veráis a diario así que en ese aspecto no tendremos problemas, eso es todo ahora sino tenéis dudas podéis iros a descansar o lo que os apetezca, Jazhar ya sabes...
Tras el discurso todos salieron de la gran tienda, Rikimaru volvió a sus aposentos y escribió en un pergamino unas palabras, el destinatario era Tiberius, cogió su mejor cuervo mensajero y le amarro el trozo de pergamino a su pata, le dio una golosina y lo dejó partir...
-Vuela, amigo, vuela, necesito saber algo de Tiberius, necesito saber que ocurre... Vuela rápido...
martes, 16 de febrero de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada